Noticias Sobre El Síndrome De Burnout
"ENSEÑAR Y APRENDER NO DEBE SER UN SACRIFICIO"
Escrito por Mariana Otero
Publicado el Viernes, 28
Marzo 2014 15:23
Adelia Setto y Sonia Vigliente son parte de la Fundaciòn
Añil, que presentan el seminario Resiliencia en la Escuela: Cómo ciudar al
docente.
"Si queremos cuidar a la infancia y a la adolescencia
en situación de aprender, hay que cuidar al que está en situación de
enseñar". Cuidar al docente: esa es una de las premisas con las que
trabaja en resiliencia la Fundación Añil, y es la base del cuarto seminario de
"Resiliencia en la Escuela: Cómo cuidar al docente", que comienza el
26 de abril.
Adelia Setto, presidenta de Añil, y Sonia Vagliente,
psicóloga y parte del equipo de la Fundación, aseguran que hay cuestiones
sociales que pueden ser factores de riesgo para el docente y que para prevenir
situaciones de malestar y estrés, lo mejor es promover las fortalezas de los
maestros y las capacidades creadoras para transformar los problemas en
oportunidades. El trabajo desde la resiliencia, en este sentido, busca
acompañar a los docentes para que vean lo que poseen y no lo que les falta. O,
en otras palabras, se conozcan y se cuiden para hacer lo propio con los demás.
¿Qué situaciones son las que provocan mayor estrés en los docentes? ¿El malestar se ha incrementado en los últimos años?
A.S.Notamos en muchos docentes que la necesidad de atender
cursos o grados numerosos es un factor de cansancio. Vemos que esos docentes
tienen un alto nivel de autoexigencia. Además, la inclusión de la diversidad,
hecho que es altamente positivo, puede transformarse en un factor de estrés
teniendo en cuenta que no hubo una preparación previa en esos docentes. El
mismo hecho de tener maestros integradores en el aula, más allá de ser un hecho
feliz para los niños y para los docentes, está pasando por una etapa de
adaptación a estos cambios.
El docente a cargo del aula tiene que experimentar
adaptaciones aceleradas. Así, la mayoría de los docentes se esfuerzan en
cumplir con todo; a veces, a costa de su propia salud.
S. V. No se puede generalizar en relación a las situaciones
que provocan mayor estrés en los docentes, porque de lo contrario estaríamos
negando nuestra posición de trabajo que refiere a que cada docente posee su
propia subjetividad y su modo particular de enfrentar situaciones y contextos.
Así, lo que puede resultar estresante para un docente, puede no ser significado
de la misma manera por otro. No obstante, hay cuestiones sociales, que
responden también a un tiempo y una cultura, que podemos identificar como
factores de riesgo. Tales son, por ejemplo, el número de alumnos por grupo.
Grados y cursos muy numerosos dificultan al docente la posibilidad de mirar
capacidades individuales que favorecen el desarrollo del proceso de
aprendizaje, al igual que no poder advertir dificultades que a veces permanecen
invisibilizadas. No poseo datos estadísticos con respecto al incremento del
malestar en los últimos años. Sí podemos afirmar que han desaparecido algunos
paradigmas en relación a lo que se espera del docente, desde una función
idealizada, lo cual le ha permitido expresar más su malestar que antes
permanecía oculto.
¿Cómo pueden enfrentar esas situaciones? ¿Con qué herramientas lo hacen habitualmente, y cómo deberían hacerlo para no enfermarse en el intento?
A. En Añil abordamos esta problemática desde el paradigma de
la resiliencia, lo que equivale a acompañar a cada individuo a que pueda mirar
en profundidad lo que posee y no lo que le falta en cada situación de la vida.
El trabajo de capacitación en resiliencia con los docentes , consiste en
ayudarlos a que promuevan sus propias fortalezas y sus propias capacidades
creadoras; es un proceso de entender que el acto de enseñar y de aprender no
debe ser un sacrificio sino una situación de crecimiento y de regocijo; de otro
modo, la práctica siempre terminará siendo un hecho desgastante.
S. Si bien cada docente posee sus propias herramientas, es
necesario muchas veces que pueda contar con un tiempo y un espacio para
descubrirlas. Desde la resiliencia decimos que esas herramientas son los
pilares de resiliencia, específicamente en el caso del docente, la creatividad,
en primer lugar, para tratar de transformar un problema en una oportunidad; el
sentido del humor, la empatía...
¿Cómo se pueden prevenir situaciones de bullying en las
escuelas? ¿Son muy comunes estas situaciones?
A. En la medida que el personal docente pueda tener, desde
la resiliencia, conciencia de lo que tiene como potencial personal y de lo que
puede, también tendrá más objetividad al momento de actuar en cada caso. Poder
advertir un hecho de violencia en sus comienzos, aprender a delegar y compartir
responsabilidades, son maneras de hacer prevención. Siempre decimos que es poco
factible contener a otros sin la auto-contención, y por lo tanto, en los casos
de bullying es poco factible abordar situaciones muy difíciles, sin
experimentar instancias de autocuidado y conocimiento de los propios límites.
Conocemos de sobra que los casos más extremos de bullying se presentan en
jóvenes que ya habían dado muestra de sufrimiento sin que éstos hayan sido
mirados de manera preventiva. Para cuidar de la infancia o la adolescencia es
necesario el auto-cuidado de los cuidadores.
S. Trabajar con los alumnos con sus propios pilares, la
empatía sobre todo, es una buena manera de prevenir el bullying. Construir
resiliencia comunitaria, capitalizando las posibilidades del grupo en torno a
objetivos consensuados. Promover expresiones artísticas que permitan a todos
encontrar un lugar. Trabajar sobre valores comunitarios como la solidaridad y
el respeto. Es necesaria una actitud al respecto de toda la comunidad
educativa, que se vea reflejada en los adultos.
¿Cómo afecta al ámbito escolar el burnout, el cansancio
físico y espiritual de los docentes?
A. De hecho, un maestro en situación de fragilidad, no sólo
afecta al rendimiento en el proceso de enseñar sino en la capacidad de poder
mirar con objetividad e implementar las acciones correctas para con los alumnos
y para con ellos mismos. Si queremos cuidar a la infancia y la adolescencia en
situación de aprender, también debemos cuidar a la persona en situación de
enseñar. Repito, el acto de enseñar y aprender debe ser un acto que aporte
riqueza y alegría, de lo contrario, en un punto, colapsa desde el cuerpo o
desde las emociones.
S. El burnout afecta al ámbito escolar en tanto sus
consecuencias, como enfermedades que involucran el cuerpo, como la gastritis, o
el estado psíquico, como el ataque de pánico, no permiten desplegar la función
de un modo plancentero, restándole calidad al acto educativo.
Seminario "Cómo cuidar al docente"
El 26 de abril comienza el Cuarto Seminario de
"Resiliencia en la Escuela, Cómo cuidar al docente", que propone
estrategias de autocuidado que promueven las fortalezas de los docentes. El
objetivo es que los educadores utilicen sus propios recursos y encuentren
soluciones posibles; eviten el cansancio y el deterioro.
Durante el curso pondrá especial dedicación a temas como
síndrome de burnout, bullying, discriminación y violencia, con enfoque de resiliencia.
También se agregó el módulo de Primera Infancia, destinado a docentes
maternales.
Está dirigido a toda la comunidad docente: primarios,
secundarios, directores de escuelas, maestros integradores, preceptores,
docentes hospitalarios y domiciliarios, psicólogos psicopedagogos y estudiantes
avanzados de carreras vinculadas con la educación.
EL 'BURNOUT' SUFRE AGOTAMIENTO EMOCIONALEl 65% de los profesores padece el síndrome del 'quemado'
El síndrome se puede superar, y la mejor manera de afrontarlo es contar con la ayuda y el asesoramiento de un psicólogo MURCIA, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

En concreto, el 12%
de los docentes padece el síndrome de forma "evidente", y otro
53%
tiene una tendencia o riesgo objetivo de sufrirlo, según los resultados de la
investigación desarrollada por el grupo de Personalidad, Evaluación y
Tratamiento Psicológico de la UMU tras someter a examen a 95 profesores de
estos niveles educativos. Los profesores
'quemados' presentan una serie de síntomas inequívocos. Por ejemplo, están
agotados emocionalmente, se sienten más fríos, ariscos y cínicos en su relación
con los alumnos o el resto de docentes, y no se encuentran realizados en su
trabajo, según ha informado a Europa Press el profesor de la Facultad de
Psicología de la UMU e investigador principal del grupo, Enrique Javier Garcés.
Los profesionales
de la Educación están muy expuestos a este síndrome porque se ven obligados a
tratar a mucha gente y establecer relaciones intensas con ellos durante mucho
tiempo. De todas formas la incidencia del 'burnout' es semejante en todos los
ámbitos laborales, porque son contextos en los que las interacciones son duras,
hay una presión diaria y existe una obligación de colaborar y de entenderse con
compañeros o superiores.
Con todo, Garcés
aclara que es un error identificar este trastorno con el ámbito
del trabajo. De
hecho, puntualiza que este problema puede surgir en cualquier entorno, como en
las relaciones de pareja, entre padres e hijos o en el deporte, por ejemplo.
Para que el
'burnout' llegue a producirse, la relación tiene que ser "intensa y
sostenida en el tiempo", explica Garcés. Quien padece el trastorno se
siente, básicamente, "agotado", pero más allá de lo físico. La
sensación trasciende a un agotamiento mental "provocado por el esfuerzo de
mantener la relación continua con esa persona que genera el estrés". Los 'quemados' son
personas que lo primero que hacen al despertarse es pensar que se encuentran
muy mal, a pesar de no haber hecho deporte o ejercicio físico que lo
justifique. El desencadenante de este pensamiento recurrente es el simple hecho
de saber que van a ver a la persona con la que mantienen esa relación
agotadora.
EL SÍNDROME EN TRES FASES
El 'burnout' se
desarrolla en varias fases. En primer lugar, el 'quemado' experimenta un
agotamiento emocional y una "fatiga" al verse obligado a ver a la
persona que le frustra. Posteriormente, piensa en cómo afrontar la situación,
al estar obligado a vivir con la persona que tanto le desgasta.
Se produce entonces
un fenómeno que se denomina 'despersonalización', cuando el 'carbonizado'
intenta defenderse "emocionalmente" de la otra persona estableciendo
un distanciamiento con ella. Por ejemplo, quien sufre el síndrome se va a
mostrar menos agradable con su pareja; va a tener la relación "justa"
con el compañero de trabajo, o va a establecer, incluso, cierta distancia
física con ellos.
La tercera y última
fase es la que desencadena el síndrome del 'burnout' en toda su extensión y de
forma completa. Los psicólogos llaman a esta etapa 'Reducida realización
personal', y se produce cuando el 'quemado' empieza a preguntase "qué hace
con esa pareja, con ese jefe o con ese deporte".
Ante esta
situación, quienes padecen 'burnout' comienzan a dudar de su propia realización
personal, y se dan respuestas como: "yo aquí no progreso nada; no consigo
el amor que tenía previsto con mi pareja o no alcanzo el desarrollo profesional
que tenía previsto". Esta situación empuja al 'quemado' a sentirse cada
vez peor.
Una vía de escape
habitual es el abandono, pero Garcés advierte que hay relaciones de las que
"no se puede escapar" porque existe una dependencia. Es el caso, por
ejemplo, de un trabajo que el 'quemado' necesita para poder comer y mantener a
una familia. En estos casos, el 'carbonizado' se suele resignar y el trastorno
"va a ir a más". No hay un perfil
claro de personas que pueden sufrir potencialmente este síndrome, pero Garcés
afirma que tienen más posibilidad de sufrirlo los perfeccionistas, quienes
tienen un peor manejo de la ansiedad, los que manejan mal las emociones o los
que son altamente competitivos.
Asimismo, hay
factores externos que desencadenan el 'burnout' como, por ejemplo, la falta de
apoyo sociofamiliar y el hecho de no encontrar refugio al regresar a casa. El
trastorno suele aparecer también en personas que no tienen más alternativas u
objetivos vitales; y en quienes están demasiado comprometidos con su trabajo
hasta el punto de confundirlo con una sumisión o adicción.
Tampoco hay una
edad que haga ser más proclive a padecer 'burnout', pero hay estudios que
apuntan que, cuanto más joven es una persona, tiene más riesgo de sufrir el
síndrome, porque la gente mayor, al final, genera estrategias para defenderse. Por sexos, el
'burnout' se da más entre mujeres. Y es que los hombres son "mucho más
primarios" en su forma de pensar, mientras que la mujer "es más
compleja" y su gestión de la situación adversa es más complicada, a pesar
de que paradógicamente dispone de más herramientas para afrontarla. El 'burnout' puede
confundirse con la ansiedad, con la depresión y con el estrés porque son
trastornos "primos hermanos". La diferencia, prosigue Garcés, es que
el 'burnout' mezcla todos estos elementos conjuntamente. Las últimas
investigaciones apuntan, incluso, que el síndrome del 'burnout' es contagioso,
porque quien lo padece puede crear un aura en torno a sí mismo que afecta a los
que le rodean, según el profesor de Psicología de la UMU, Francisco J. Ortín,
que también ha participado en el estudio.
TRATAMIENTO PSICOLÓGICO
De todas formas, el
síndrome no afecta a todas las personas por igual, y se puede contraer o no en
función de cómo valora cada individuo la situación adversa, y de la estrategia
que cada cual pone en marcha para afrontarla.
La mejor estrategia
para afrontar este síndrome, asegura Garcés, es tener un psicólogo que te
preste ayuda y te asesore, porque una persona, por sí misma, tiene
"difícil" modificar su estrategia de percepción y análisis de lo que
está pasando.
El tratamiento del
'burnout' por parte del psicólogo consiste básicamente en modificar los
procesos cognitivos del paciente, es decir, cambiar los pensamientos y
emociones que le hacen estar agotado. Para ello, se emplea una terapia que consiste
en preguntar al paciente por qué la otra persona es tan mala o por qué vive tan
mal estas situaciones, con el fin de desentrañar el problema.
El objetivo es
hacer ver al 'quemado' que está pensando de forma errónea. Se le hace ver que
la persona que le fatiga puede ser mala, y que eso le puede 'cabrear' hasta un
punto razonable, pero no hasta el extremo de padecer 'burnout'. A continuación, el
psicólogo lleva a cabo un trabajo "conductual" con el paciente
encaminado a cambiar sus comportamientos. Y es que si dos personas se están
"quemando" como resultado de una relación "tóxica", ambos
deben de modificar sus comportamientos. El optimismo, por
ejemplo, es una variable protectora contra el 'burnout', puntualiza Ortín. Sin
embargo, ser optimista "no consiste en estar de buenas por tener un
deseo". Más bien, constituye un "patrón de personalidad". Lo
importante, añaden, es que este optimismo "se puede entrenar".


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