jueves, 3 de abril de 2014

Noticias Sobre El Síndrome De Burnout

Noticias Sobre El Síndrome De Burnout

"ENSEÑAR Y APRENDER NO DEBE SER UN SACRIFICIO"

Escrito por Mariana Otero
Publicado el Viernes, 28 Marzo 2014 15:23
Adelia Setto y Sonia Vigliente son parte de la Fundaciòn Añil, que presentan el seminario Resiliencia en la Escuela: Cómo ciudar al docente.

"Si queremos cuidar a la infancia y a la adolescencia en situación de aprender, hay que cuidar al que está en situación de enseñar". Cuidar al docente: esa es una de las premisas con las que trabaja en resiliencia la Fundación Añil, y es la base del cuarto seminario de "Resiliencia en la Escuela: Cómo cuidar al docente", que comienza el 26 de abril.

Adelia Setto, presidenta de Añil, y Sonia Vagliente, psicóloga y parte del equipo de la Fundación, aseguran que hay cuestiones sociales que pueden ser factores de riesgo para el docente y que para prevenir situaciones de malestar y estrés, lo mejor es promover las fortalezas de los maestros y las capacidades creadoras para transformar los problemas en oportunidades. El trabajo desde la resiliencia, en este sentido, busca acompañar a los docentes para que vean lo que poseen y no lo que les falta. O, en otras palabras, se conozcan y se cuiden para hacer lo propio con los demás.

¿Qué situaciones son las que provocan mayor estrés en los docentes? ¿El malestar se ha incrementado en los últimos años?

A.S.Notamos en muchos docentes que la necesidad de atender cursos o grados numerosos es un factor de cansancio. Vemos que esos docentes tienen un alto nivel de autoexigencia. Además, la inclusión de la diversidad, hecho que es altamente positivo, puede transformarse en un factor de estrés teniendo en cuenta que no hubo una preparación previa en esos docentes. El mismo hecho de tener maestros integradores en el aula, más allá de ser un hecho feliz para los niños y para los docentes, está pasando por una etapa de adaptación a estos cambios.

 El docente a cargo del aula tiene que experimentar adaptaciones aceleradas. Así, la mayoría de los docentes se esfuerzan en cumplir con todo; a veces, a costa de su propia salud.
S. V. No se puede generalizar en relación a las situaciones que provocan mayor estrés en los docentes, porque de lo contrario estaríamos negando nuestra posición de trabajo que refiere a que cada docente posee su propia subjetividad y su modo particular de enfrentar situaciones y contextos. Así, lo que puede resultar estresante para un docente, puede no ser significado de la misma manera por otro. No obstante, hay cuestiones sociales, que responden también a un tiempo y una cultura, que podemos identificar como factores de riesgo. Tales son, por ejemplo, el número de alumnos por grupo. Grados y cursos muy numerosos dificultan al docente la posibilidad de mirar capacidades individuales que favorecen el desarrollo del proceso de aprendizaje, al igual que no poder advertir dificultades que a veces permanecen invisibilizadas. No poseo datos estadísticos con respecto al incremento del malestar en los últimos años. Sí podemos afirmar que han desaparecido algunos paradigmas en relación a lo que se espera del docente, desde una función idealizada, lo cual le ha permitido expresar más su malestar que antes permanecía oculto.

¿Cómo pueden enfrentar esas situaciones? ¿Con qué herramientas lo hacen habitualmente, y cómo deberían hacerlo para no enfermarse en el intento?


A. En Añil abordamos esta problemática desde el paradigma de la resiliencia, lo que equivale a acompañar a cada individuo a que pueda mirar en profundidad lo que posee y no lo que le falta en cada situación de la vida. El trabajo de capacitación en resiliencia con los docentes , consiste en ayudarlos a que promuevan sus propias fortalezas y sus propias capacidades creadoras; es un proceso de entender que el acto de enseñar y de aprender no debe ser un sacrificio sino una situación de crecimiento y de regocijo; de otro modo, la práctica siempre terminará siendo un hecho desgastante.
S. Si bien cada docente posee sus propias herramientas, es necesario muchas veces que pueda contar con un tiempo y un espacio para descubrirlas. Desde la resiliencia decimos que esas herramientas son los pilares de resiliencia, específicamente en el caso del docente, la creatividad, en primer lugar, para tratar de transformar un problema en una oportunidad; el sentido del humor, la empatía...


¿Cómo se pueden prevenir situaciones de bullying en las escuelas? ¿Son muy comunes estas situaciones?


A. En la medida que el personal docente pueda tener, desde la resiliencia, conciencia de lo que tiene como potencial personal y de lo que puede, también tendrá más objetividad al momento de actuar en cada caso. Poder advertir un hecho de violencia en sus comienzos, aprender a delegar y compartir responsabilidades, son maneras de hacer prevención. Siempre decimos que es poco factible contener a otros sin la auto-contención, y por lo tanto, en los casos de bullying es poco factible abordar situaciones muy difíciles, sin experimentar instancias de autocuidado y conocimiento de los propios límites. Conocemos de sobra que los casos más extremos de bullying se presentan en jóvenes que ya habían dado muestra de sufrimiento sin que éstos hayan sido mirados de manera preventiva. Para cuidar de la infancia o la adolescencia es necesario el auto-cuidado de los cuidadores.
S. Trabajar con los alumnos con sus propios pilares, la empatía sobre todo, es una buena manera de prevenir el bullying. Construir resiliencia comunitaria, capitalizando las posibilidades del grupo en torno a objetivos consensuados. Promover expresiones artísticas que permitan a todos encontrar un lugar. Trabajar sobre valores comunitarios como la solidaridad y el respeto. Es necesaria una actitud al respecto de toda la comunidad educativa, que se vea reflejada en los adultos.


¿Cómo afecta al ámbito escolar el burnout, el cansancio físico y espiritual de los docentes?

A. De hecho, un maestro en situación de fragilidad, no sólo afecta al rendimiento en el proceso de enseñar sino en la capacidad de poder mirar con objetividad e implementar las acciones correctas para con los alumnos y para con ellos mismos. Si queremos cuidar a la infancia y la adolescencia en situación de aprender, también debemos cuidar a la persona en situación de enseñar. Repito, el acto de enseñar y aprender debe ser un acto que aporte riqueza y alegría, de lo contrario, en un punto, colapsa desde el cuerpo o desde las emociones.
S. El burnout afecta al ámbito escolar en tanto sus consecuencias, como enfermedades que involucran el cuerpo, como la gastritis, o el estado psíquico, como el ataque de pánico, no permiten desplegar la función de un modo plancentero, restándole calidad al acto educativo.
Seminario "Cómo cuidar al docente"

El 26 de abril comienza el Cuarto Seminario de "Resiliencia en la Escuela, Cómo cuidar al docente", que propone estrategias de autocuidado que promueven las fortalezas de los docentes. El objetivo es que los educadores utilicen sus propios recursos y encuentren soluciones posibles; eviten el cansancio y el deterioro.
Durante el curso pondrá especial dedicación a temas como síndrome de burnout, bullying, discriminación y violencia, con enfoque de resiliencia. También se agregó el módulo de Primera Infancia, destinado a docentes maternales.
Está dirigido a toda la comunidad docente: primarios, secundarios, directores de escuelas, maestros integradores, preceptores, docentes hospitalarios y domiciliarios, psicólogos psicopedagogos y estudiantes avanzados de carreras vinculadas con la educación.



EL 'BURNOUT' SUFRE AGOTAMIENTO EMOCIONALEl 65% de los profesores padece el síndrome del 'quemado'

El síndrome se puede superar, y la mejor manera de afrontarlo es contar con la ayuda y el asesoramiento de un psicólogo MURCIA, 8 Jul. (EUROPA PRESS) -

 investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) han constatado que el 65% de los profesores de Primaria, Secundaria y Bachillerato sufre el denominado síndrome del 'burnout' o alguno de sus episodios más tempranos. Este trastorno, que se traduce literalmente como estar 'quemado' o 'carbonizado', implica un agotamiento emocional que se desarrolla como resultado de una relación personal "dura, intensa y frustrante" con alumnos o compañeros.

 En concreto, el 12% de los docentes padece el síndrome de forma "evidente", y otro
53% tiene una tendencia o riesgo objetivo de sufrirlo, según los resultados de la investigación desarrollada por el grupo de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UMU tras someter a examen a 95 profesores de estos niveles educativos.  Los profesores 'quemados' presentan una serie de síntomas inequívocos. Por ejemplo, están agotados emocionalmente, se sienten más fríos, ariscos y cínicos en su relación con los alumnos o el resto de docentes, y no se encuentran realizados en su trabajo, según ha informado a Europa Press el profesor de la Facultad de Psicología de la UMU e investigador principal del grupo, Enrique Javier Garcés.

 Los profesionales de la Educación están muy expuestos a este síndrome porque se ven obligados a tratar a mucha gente y establecer relaciones intensas con ellos durante mucho tiempo. De todas formas la incidencia del 'burnout' es semejante en todos los ámbitos laborales, porque son contextos en los que las interacciones son duras, hay una presión diaria y existe una obligación de colaborar y de entenderse con compañeros o superiores.
 
 Con todo, Garcés aclara que es un error identificar este trastorno con el ámbito
del trabajo. De hecho, puntualiza que este problema puede surgir en cualquier entorno, como en las relaciones de pareja, entre padres e hijos o en el deporte, por ejemplo.

 Para que el 'burnout' llegue a producirse, la relación tiene que ser "intensa y sostenida en el tiempo", explica Garcés. Quien padece el trastorno se siente, básicamente, "agotado", pero más allá de lo físico. La sensación trasciende a un agotamiento mental "provocado por el esfuerzo de mantener la relación continua con esa persona que genera el estrés". Los 'quemados' son personas que lo primero que hacen al despertarse es pensar que se encuentran muy mal, a pesar de no haber hecho deporte o ejercicio físico que lo justifique. El desencadenante de este pensamiento recurrente es el simple hecho de saber que van a ver a la persona con la que mantienen esa relación agotadora.

EL SÍNDROME EN TRES FASES

El 'burnout' se desarrolla en varias fases. En primer lugar, el 'quemado' experimenta un agotamiento emocional y una "fatiga" al verse obligado a ver a la persona que le frustra. Posteriormente, piensa en cómo afrontar la situación, al estar obligado a vivir con la persona que tanto le desgasta.

Se produce entonces un fenómeno que se denomina 'despersonalización', cuando el 'carbonizado' intenta defenderse "emocionalmente" de la otra persona estableciendo un distanciamiento con ella. Por ejemplo, quien sufre el síndrome se va a mostrar menos agradable con su pareja; va a tener la relación "justa" con el compañero de trabajo, o va a establecer, incluso, cierta distancia física con ellos.

La tercera y última fase es la que desencadena el síndrome del 'burnout' en toda su extensión y de forma completa. Los psicólogos llaman a esta etapa 'Reducida realización personal', y se produce cuando el 'quemado' empieza a preguntase "qué hace con esa pareja, con ese jefe o con ese deporte".
Ante esta situación, quienes padecen 'burnout' comienzan a dudar de su propia realización personal, y se dan respuestas como: "yo aquí no progreso nada; no consigo el amor que tenía previsto con mi pareja o no alcanzo el desarrollo profesional que tenía previsto". Esta situación empuja al 'quemado' a sentirse cada vez peor.

Una vía de escape habitual es el abandono, pero Garcés advierte que hay relaciones de las que "no se puede escapar" porque existe una dependencia. Es el caso, por ejemplo, de un trabajo que el 'quemado' necesita para poder comer y mantener a una familia. En estos casos, el 'carbonizado' se suele resignar y el trastorno "va a ir a más". No hay un perfil claro de personas que pueden sufrir potencialmente este síndrome, pero Garcés afirma que tienen más posibilidad de sufrirlo los perfeccionistas, quienes tienen un peor manejo de la ansiedad, los que manejan mal las emociones o los que son altamente competitivos.
Asimismo, hay factores externos que desencadenan el 'burnout' como, por ejemplo, la falta de apoyo sociofamiliar y el hecho de no encontrar refugio al regresar a casa. El trastorno suele aparecer también en personas que no tienen más alternativas u objetivos vitales; y en quienes están demasiado comprometidos con su trabajo hasta el punto de confundirlo con una sumisión o adicción.

Tampoco hay una edad que haga ser más proclive a padecer 'burnout', pero hay estudios que apuntan que, cuanto más joven es una persona, tiene más riesgo de sufrir el síndrome, porque la gente mayor, al final, genera estrategias para defenderse. Por sexos, el 'burnout' se da más entre mujeres. Y es que los hombres son "mucho más primarios" en su forma de pensar, mientras que la mujer "es más compleja" y su gestión de la situación adversa es más complicada, a pesar de que paradógicamente dispone de más herramientas para afrontarla. El 'burnout' puede confundirse con la ansiedad, con la depresión y con el estrés porque son trastornos "primos hermanos". La diferencia, prosigue Garcés, es que el 'burnout' mezcla todos estos elementos conjuntamente. Las últimas investigaciones apuntan, incluso, que el síndrome del 'burnout' es contagioso, porque quien lo padece puede crear un aura en torno a sí mismo que afecta a los que le rodean, según el profesor de Psicología de la UMU, Francisco J. Ortín, que también ha participado en el estudio.

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO

 De todas formas, el síndrome no afecta a todas las personas por igual, y se puede contraer o no en función de cómo valora cada individuo la situación adversa, y de la estrategia que cada cual pone en marcha para afrontarla.

La mejor estrategia para afrontar este síndrome, asegura Garcés, es tener un psicólogo que te preste ayuda y te asesore, porque una persona, por sí misma, tiene "difícil" modificar su estrategia de percepción y análisis de lo que está pasando.

El tratamiento del 'burnout' por parte del psicólogo consiste básicamente en modificar los procesos cognitivos del paciente, es decir, cambiar los pensamientos y emociones que le hacen estar agotado. Para ello, se emplea una terapia que consiste en preguntar al paciente por qué la otra persona es tan mala o por qué vive tan mal estas situaciones, con el fin de desentrañar el problema.

El objetivo es hacer ver al 'quemado' que está pensando de forma errónea. Se le hace ver que la persona que le fatiga puede ser mala, y que eso le puede 'cabrear' hasta un punto razonable, pero no hasta el extremo de padecer 'burnout'. A continuación, el psicólogo lleva a cabo un trabajo "conductual" con el paciente encaminado a cambiar sus comportamientos. Y es que si dos personas se están "quemando" como resultado de una relación "tóxica", ambos deben de modificar sus comportamientos. El optimismo, por ejemplo, es una variable protectora contra el 'burnout', puntualiza Ortín. Sin embargo, ser optimista "no consiste en estar de buenas por tener un deseo". Más bien, constituye un "patrón de personalidad". Lo importante, añaden, es que este optimismo "se puede entrenar".

http://www.infosalus.com/actualidad/noticia-65-profesores-padece-sindrome-quemado-20130708103513.html

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