Definición psicológica Síndrome De Burnout
El «síndrome de quemarse en el trabajo» o burnout es una
respuesta al estrés laboral crónico, y cuyos síntomas más característicos son:
pérdida de ilusión por el trabajo, agotamiento físico y emocional, actitudes
negativas hacia los clientes de la organización y, en determinados casos,
sentimientos de culpa (Gil-Monte, 2005).
Este síndrome, aunque con otro nombre, fue descrito por
primera vez en el año 1974 por el psiquiatra Herbert Freudemberg.
Sin embargo, fue a partir de los estudios de Maslach y
Jackson (1981, 1 985, 1 98ó) cuando esta entidad clínica, cuya individualidad
semiológica todavía hoy algunos cuestionan, adquirió verdadera importancia y la
definen como «un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja
realización personal que puede ocurrir entre los individuos cuyo trabajo
implica atención o ayuda a personas», como se recoge en la siguiente tabla.
Aspectos epidemiológicos y diferencias según el género
Entre los aspectos epidemiológicos de este síndrome
descritos en la literatura médica, aunque no parece existir un acuerdo unánime
entre los distintos autores, sí parece haber un determinado nivel de
coincidencia para algunas variables que pueden asociarse a la aparición del
burnout y que son las que se resumen en la siguiente tabla.
Edad
Aunque la edad no parece influir en la aparición del
síndrome, se considera que puede existir un periodo de sensibilización debido a
que habría unos años en los que el profesional sería especialmente vulnerable a
éste.
Este periodo correspondería a los primeros años de carrera
profesional, en el que se produciría la transición de las expectativas
idealistas hacia la práctica cotidiana, momento en el que se aprende, en muchas
ocasiones, que las recompensas personales, profesionales y económicas no son
las esperadas (Atance, 1997).
Personalidad
En este sentido, parecen ser más vulnerables aquellas
personas que tienen acusados rasgos de rigidez, inmadurez, inseguridad,
inestabilidad emocional y necesidad de admiración ajena (Fuertes, 2004).
Estado civil
Este síndrome se ha asociado más con las personas que no
tienen pareja estable. Parece que los solteros tienen mayor cansancio
emocional, menor realización personal y mayor despersonalización que aquellas
personas que o bien están casadas, o conviven con parejas estables (Dale y
Weinberg, 1989).
Trabajo por turnos
La rotación del turno laboral y el horario puede conllevar,
según varios autores, la presencia del síndrome. Aunque tampoco existe
unanimidad en este criterio en las diferentes profesiones estudiadas, es en el
colectivo de enfermería donde se estima que esta influencia puede ser mayor
(McCraine et al., 1987).
Años de antigüedad
En cuanto a esta variable, tampoco existe acuerdo, ya que
hay autores que señalan dos periodos (el primero lo constituirían los dos
primeros años de experiencia profesional y el segundo, a partir de los 10 años
de experiencia) como los momentos en los que se produce una menor asociación
con el síndrome (Cardinell, 1 981; Seltzaer y Numerof, 1988)
Por el contrario, otros autores encuentran una relación
inversa, debido a que los sujetos que mayor burnout experimentan acabarían por
abandonar la profesión, por lo que los trabajadores más antiguos serían los que
menos niveles de burnout presentarían (Naisberg y Fenning, 1991)
Sobrecarga laboral
Es conocida la relación entre el burnout y esta variable en
los profesionales asistenciales, de manera que este factor, que se considera
uno de los que más peso tienen, produciría una disminución en la calidad de las
prestaciones ofrecida por estos trabajadores tanto cualitativa como
cuantitativamente (Jackson et al., 1986; Maslach y Jackson, 1981).
Salario
Género
La prevalencia de este síndrome se considera que afecta de
forma diferente a hombres y mujeres. Sin embargo, al revisar la literatura
médica al respecto, aparece, una vez más, división de opiniones en cuanto a la
mayor prevalencia de este síndrome en uno u otro grupo.
Este fenómeno ya lo habían advertido Maslach y Jackson
(1985), quienes precisaron que en esta dimensión las mujeres son más propensas
que los hombres a puntuar más alto, mientras que los hombres son más proclives
a obtener puntuaciones más elevadas en la dimensión de despersonalización.
Diversos estudios afirman que los varones son más
susceptibles a sufrir el síndrome de burnout (Olivar et al., 1999; Caballero et
al., 2001; Bustinza et al., 2000). Pera y Serra-Prat (2002)
Inicio y fases del burnout
No existe una causa precisa para la aparición de este
síndrome; sin embargo, se sabe que el inicio es insidioso, ya que una persona
no está libre un día y al siguiente se levanta «quemada», sino que, por el
contrario, esta situación de desgaste profesional va fraguándose poco a poco.
Su curso se desarrolla de forma continua y fluctúa en el tiempo, de manera que
pueden aparecer fases más agudas y otras más leves.
Algunos autores, como Chernis (1995), hablan de tres fases
evolutivas en el desarrollo de este síndrome, que se recogen en la siguiente
tabla.

.jpg)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario