miércoles, 2 de abril de 2014

Definición psicológica Síndrome De Burnout

Definición psicológica Síndrome De Burnout  

El «síndrome de quemarse en el trabajo» o burnout es una respuesta al estrés laboral crónico, y cuyos síntomas más característicos son: pérdida de ilusión por el trabajo, agotamiento físico y emocional, actitudes negativas hacia los clientes de la organización y, en determinados casos, sentimientos de culpa (Gil-Monte, 2005).

Este síndrome, aunque con otro nombre, fue descrito por primera vez en el año 1974 por el psiquiatra Herbert Freudemberg.

Sin embargo, fue a partir de los estudios de Maslach y Jackson (1981, 1 985, 1 98ó) cuando esta entidad clínica, cuya individualidad semiológica todavía hoy algunos cuestionan, adquirió verdadera importancia y la definen como «un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal que puede ocurrir entre los individuos cuyo trabajo implica atención o ayuda a personas», como se recoge en la siguiente tabla.

Aspectos epidemiológicos y diferencias según el género


Entre los aspectos epidemiológicos de este síndrome descritos en la literatura médica, aunque no parece existir un acuerdo unánime entre los distintos autores, sí parece haber un determinado nivel de coincidencia para algunas variables que pueden asociarse a la aparición del burnout y que son las que se resumen en la siguiente tabla.

Edad


Aunque la edad no parece influir en la aparición del síndrome, se considera que puede existir un periodo de sensibilización debido a que habría unos años en los que el profesional sería especialmente vulnerable a éste.

Este periodo correspondería a los primeros años de carrera profesional, en el que se produciría la transición de las expectativas idealistas hacia la práctica cotidiana, momento en el que se aprende, en muchas ocasiones, que las recompensas personales, profesionales y económicas no son las esperadas (Atance, 1997).

 Personalidad


En este sentido, parecen ser más vulnerables aquellas personas que tienen acusados rasgos de rigidez, inmadurez, inseguridad, inestabilidad emocional y necesidad de admiración ajena (Fuertes, 2004).


Estado civil

Este síndrome se ha asociado más con las personas que no tienen pareja estable. Parece que los solteros tienen mayor cansancio emocional, menor realización personal y mayor despersonalización que aquellas personas que o bien están casadas, o conviven con parejas estables (Dale y Weinberg, 1989).

Trabajo por turnos
 

La rotación del turno laboral y el horario puede conllevar, según varios autores, la presencia del síndrome. Aunque tampoco existe unanimidad en este criterio en las diferentes profesiones estudiadas, es en el colectivo de enfermería donde se estima que esta influencia puede ser mayor (McCraine et al., 1987).

Años de antigüedad


En cuanto a esta variable, tampoco existe acuerdo, ya que hay autores que señalan dos periodos (el primero lo constituirían los dos primeros años de experiencia profesional y el segundo, a partir de los 10 años de experiencia) como los momentos en los que se produce una menor asociación con el síndrome (Cardinell, 1 981; Seltzaer y Numerof, 1988)

Por el contrario, otros autores encuentran una relación inversa, debido a que los sujetos que mayor burnout experimentan acabarían por abandonar la profesión, por lo que los trabajadores más antiguos serían los que menos niveles de burnout presentarían (Naisberg y Fenning, 1991)

Sobrecarga laboral

Es conocida la relación entre el burnout y esta variable en los profesionales asistenciales, de manera que este factor, que se considera uno de los que más peso tienen, produciría una disminución en la calidad de las prestaciones ofrecida por estos trabajadores tanto cualitativa como cuantitativamente (Jackson et al., 1986; Maslach y Jackson, 1981).

Salario


También el salario ha sido involucrado como otro factor que afectaría al desarrollo
del burnout en los profesionales, aunque tampoco está demostrado en la literatura médica. Según los estudios sobre motivación laboral, no obstante, el salario no constituye un aspecto clave en la motivación una vez que alcanza unos niveles aceptables.

Género
 

La prevalencia de este síndrome se considera que afecta de forma diferente a hombres y mujeres. Sin embargo, al revisar la literatura médica al respecto, aparece, una vez más, división de opiniones en cuanto a la mayor prevalencia de este síndrome en uno u otro grupo.


Este fenómeno ya lo habían advertido Maslach y Jackson (1985), quienes precisaron que en esta dimensión las mujeres son más propensas que los hombres a puntuar más alto, mientras que los hombres son más proclives a obtener puntuaciones más elevadas en la dimensión de despersonalización.

Diversos estudios afirman que los varones son más susceptibles a sufrir el síndrome de burnout (Olivar et al., 1999; Caballero et al., 2001; Bustinza et al., 2000). Pera y Serra-Prat (2002)

 Inicio y fases del burnout


No existe una causa precisa para la aparición de este síndrome; sin embargo, se sabe que el inicio es insidioso, ya que una persona no está libre un día y al siguiente se levanta «quemada», sino que, por el contrario, esta situación de desgaste profesional va fraguándose poco a poco. Su curso se desarrolla de forma continua y fluctúa en el tiempo, de manera que pueden aparecer fases más agudas y otras más leves.

Algunos autores, como Chernis (1995), hablan de tres fases evolutivas en el desarrollo de este síndrome, que se recogen en la siguiente tabla.

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