sábado, 7 de junio de 2014

Sindrome de burnout en docentes de la Universidad Autónoma de Zacatecas. The burnout syndrome presence in teachers from the Zacatecas University.e



 
Sindrome  de  burnout  en  docentes  de  la  Universidad Autónoma de Zacatecas.
The burnout syndrome presence in teachers from the Zacatecas University.




Abstract


Objetive: To determine the prevalence of burnout syndrome, as well as learn about the main obstacles perceived by teachers in their professional practice. Methods: An observational, descriptive, cross- sectional study was made, with a probability and representing sample of 225 teachers. The Maslach Burnout Inventory (MBI) was used. Results: We demonstrated the evidence of burnout syndrome with high levels of emotional exhaustion 32.4%, for despersonalization 24%, and with low personal fulfillment 21.8%, in relation to the obstacles that arise in work performance, teachers perceived major problems. Conclusion: the results confirm that more than 50% of teachers had one of the dimension of the scale burnout.







Introducción




La salud mental en los profesionales de la educación es uno de  los  problemas  que  cobra  especial  atención  en la actualidad ya que los profesores se encuentran en una situación compleja y delicada debido a las nuevas políticas educativas las cuales establecen nuevas exigencias derivadas de las formas de organización del trabajo académico actual que sobrepasan las meramente didácticas y pedagógicas (Carlotto, 2006). Dichas exigencias se dirigen a eficientar los escasos recursos destinados a la enseñanza, transformar las  prácticas  académicas,  reorganizar  el  trabajo  docente y modificar los lineamientos de formación profesional, teniendo como resultado un mayor deterioro del estado de salud mental, salud física, y satisfacción laboral en el docente (Salanova, 2003). Como resultado de estos cambios los docentes reaccionan de diferente manera, algunos muestran deterioro psicológico como enfado, ansiedad, agresividad verbal o física; otros por el contrario experimentan daño en su salud física como fatiga, problemas gastrointestinales, cardíacos o trastornos psicosomáticos; otros cambios los podemos encontrar a nivel organizacional con actitudes negativas hacia el trabajo o hacia el alumno, ausentismo


laboral, incumplimiento de tareas así como mayor resistencia al cambio (Gil Monte y Peiró, 1997).

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo, cada vez son más los profesores de todas las partes del mundo que se ven afectados, y uno de cada cinco docentes presenta problemas derivados del estrés. Ante estas circunstancias se tiene como consecuencia el síndrome de burnout el cual se concibe como una forma de respuesta a un estrés laboral crónico, término introducido por Freudenberger (1974)  quien  busca  dar  una  explicación al proceso de deterioro en el trabajo de profesionales en organizaciones de servicios identificado por actitudes negativas hacia las personas con las que se trabajaba, hacia el propio rol profesional así como a la experiencia de encontrarse emocionalmente agotado. Más tarde Christina Maslach y Susane Jackson (1981) lo definen como un síndrome que consta básicamente de tres dimensiones que son: el agotamiento emocional, la despersonalización y la baja realización personal: a). el agotamiento emocional: caracterizado  por  la  pérdida  progresiva  de  energía,  el



desgaste y la fatiga; b). la despersonalización: manifestada por un cambio negativo de actitudes y respuestas hacia los demás con mayor irritabilidad y pérdida de motivación hacia el trabajo; por último c). la falta de realización personal en el trabajo: representada por la falta de logros personales, con baja autoestima y motivación para trabajar (Gil Monte, 2001).

En el estudio de las variables que más intervienen en el desarrollo de este síndrome se han abordado con mayor frecuencia las de tipo sociodemográfico y laboral: edad, sexo, estado civil, presencia de hijos, escolaridad, tipo de contratación, antigüedad laboral, ambiente físico, carga horaria, turno laboral, relaciones interpersonales y apoyo social (Aldrete, 2003; Aranda, 2009). El estudio de De las Cuevas (1995) identifica que en la variable del sexo, el hombre se despersonaliza más que la mujer Por otro lado Price (1985) y Gil Monte (1996) aseguran que son las mujeres las que presentan mayores niveles de agotamiento emocional. Por otro lado al estudiar la edad, los resultados fueron muy variados, algunos mencionan que mientras más se tenga habrá menor grado de burnout; otras investigaciones muestran diferencias significativas para la dimensión de agotamiento emocional en mayores de 44 años y falta de realización personal en el trabajo en los menores de 37 (Atance, 1997). Algunos reportes sobre el estado civil señalan que los individuos  casados  sufren  menos  este  desgaste. Al analizar la antigüedad se ha demostrado que a menor tiempo en el trabajo, mayor el riesgo del síndrome, así como la ambigüedad y conflicto de rol (Gil Monte, 1997).

La necesidad de estudiar este síndrome obedece a la búsqueda continua de ambientes de trabajo con mejor calidad de vida laboral, así como óptimos estados de salud física y mental en los trabajadores los cuales influirán de manera positiva en la institución con una mejor participación, adecuadas relaciones interpersonales y mejor desempeño en las actividades que realizan. De aquí la importancia de identificar cual es la prevalencia del síndrome de burnout en docentes universitarios Autónoma de Zacatecas. Para ello se plantea la hipótesis de investigación, en los docentes de la Universidad Autónoma de Zacatecas existe el síndrome de burnout con mayor afectación en la dimensión de agotamiento emocional.

Metodología


El  presente  trabajo   tuvo   como   objetivo   determinar la prevalencia del síndrome de burnout en docentes universitarios además de conocer las percepciones del docente hacia la principal problemática que prevalece en su desempeño académico. A través de una metodología cuantitativa se diseñó un estudio de tipo  observacional, descriptivo, transversal; para la participación se tuvo como criterio de inclusión que el seleccionado tuviera como tipo de contratación medio tiempo o tiempo completo, que estuviera con clases frente a grupo y con más de 6 meses de antigüedad en la institución. Se llevó a cabo un muestreo aleatorio simple con un total de 225 sujetos, el cálculo del tamaño de la muestra se basó en la población de docentes


registrados en ocho unidades académicas (que cumplieran con los criterios de inclusión), se consideró una prevalencia de 0.80 (Aldrete, 2003) un error estándar de 0.05 y un nivel de confianza de 95%. Para obtener la información se utilizó un cuestionario con datos sociodemográficos, laborales y el MBI (Maslach Burnout Inventory) que es el instrumento más utilizado para medir burnout y lo clasifica en “alto, “medio” o “bajo” en cada una de sus dimensiones o sub- escalas (agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal en el trabajo). Para completar la información se incluyó una última parte en el cuestionario referente a las opiniones y comentarios que permitieran conocer las percepciones del docente en base a las dificultades experimentadas en su práctica profesional. A los profesores se les informó que su participación era voluntaria con el consentimiento informado de tipo verbal y personal. El proceso estadístico se realizó en el programa estadístico SPSS. Para definir la distribución del burnout se determinaron medidas de tendencia central y el análisis de la percepción de dificultades que tiene el docente ante el desempeño de su trabajo se exploraron a través de los comentarios y observaciones que se expusieron, con una lista precodificada que permitiera organizar la información.

Resultados


En el estudio participaron 225 docentes de los cuales la edad media fue de 43.5 años, con una variabilidad que osciló entre los 23 y 67 años. El 69.7% se conformó por aquellos docentes de 45 a 67 años de edad, lo que refleja una amplia experiencia laboral y con más de la mitad de su vida laboral. En cuanto a la composición por sexo, la muestra se conformó por 67.6% de hombres y 32.4% de mujeres, lo que explica las tendencias culturales de género en las cuales a pesar de la preparación académica en las mujeres, aún no incursionaban de manera definitiva en el ámbito universitario. El 70.2% fueron casados, 16.4% solteros, 9.8% divorciados y el resto viudos o separados. El grupo más representativo respecto a la antigüedad en la docencia correspondió a los que tenían más de 15 años con un 47.6% y para el grado de estudios se distribuyó de la siguiente manera: licenciatura 23.5%, especialidad 2.2%, maestría 48% y doctorado 26.2%, los  altos  porcentajes  en  éstos dos últimos grados de estudios explica que se trata de una generación con una mayor actitud de profesionalizarse en la academia, y que actualmente ha impactado en la calidad de la institución. Respecto a lo encontrado en las dimensiones del síndrome de burnout las manifestaciones con mayor puntuación se refirieron al “Agotamiento Emocional” con un 32.4%, la “Despersonalización” con un 24% y la más baja fue para la “Falta de Realización Personal en el Trabajo” con 21.8%. Respecto al número de dimensiones afectadas o “quemadas” se consideró la calificación de nivel medio y alto en cada una de ellas (ver Tabla 1). Por último en los resultados encontrados sobre la percepción que tiene el docente hacia las dificultades con las que se encuentra en su práctica diaria profesional el 23% expuso que “existe trabajo extra-aula con mayores presiones” “que es necesaria una mayor retribución económica a las múltiples tareas que se desempeñan” así como “mejorar el trabajo en las academias”. Todo esto demuestra que las reformas actuales en la educación representan una mayor crisis psicológica y pedagógica que está repercutiendo de manera importante en la salud del docente y en su quehacer profesional

Concluisones

La presencia del síndrome de burnout en cualquier grupo de profesionales es motivo de preocupación dadas las consecuencias tanto en lo individual con problemas emocionales, conductuales, psicosomáticos y familiares como en lo organizacional, con altas incidencias de ausentismo, movilidad laboral, deficiencias en el desempeño y calidad en el trabajo. La docencia como puesto de trabajo se ha considerado como profesión de alto riesgo para desencadenar este síndrome ya que obliga a la realización a veces simultánea de varias actividades a la vez que van desde el cuidado y mantenimiento de la escuela, organización, actividades escolares y extraescolares, planeación de actividades docentes, elaboración de materiales didácticos, elaboración de estadística escolar oficial, entre otras, y al mismo tiempo mantener constantes relaciones con: alumnos, autoridades, padres de familia y compañeros lo que implica un duro esfuerzo y una significativa carga psíquica en el trabajo (Aldrete G. 2003). La Organización Internacional del Trabajo ha proporcionado datos sobre numerosos estudios de esta problemática en países europeos que muestran la importancia de un fenómeno que es más que evidente, sin embargo en México se requiere mayor número de estudios al respecto y estamos obligados a tomar con seriedad y especial cuidado el abordaje de los factores psicosociales en nuestros centros de trabajo. En este estudio es evidente que el perfil docente en nuestra muestra es una generación adulta que se encuentra a mitad de su vida laboral, con buen nivel de grado académico y con amplia experiencia laboral pero que necesitan responder a los nuevos retos que la profesión docente en la actualidad demanda, ya que han de responder a nuevas competencias que sobrepasan las meramente didácticas, de ahí la explicación al alto porcentaje encontrado en la dimensión del agotamiento emocional del síndrome de burnout. Esto explica que la actividad docente de tiempo completo requiere mayor dedicación y compromiso  no solo en las tareas dentro del aula escolar, sino también aquellas dedicadas a la investigación, gestión, participación en órganos colegiados y tutorías. Por lo tanto al ampliarse el proceso de formación de los académicos aumentarán las demandas y exigencias en su desempeño diario.

Referencias


Carlotto. MS., Palazzo, L. 2006 Factores associated with burnout´s syndrome: an epidemiological study of teachers. Cad. Saúde Pública, Vol. 22, No. 5 1017-1026
Gil-Monte, P.R. y Peiró S., J. M. (1997). Desgaste psíquico en el trabajo: el síndrome de quemarse. Síntesis Psicología. España
Gil-Monte, P.R. (2001). El síndorme de quemarse por el trabajo (síndrome de burnout): aproximaciones teóricas para su explicación y recomendaciones para la intervención. Psicologia Organizacional, 16, pp. 101-102
Maslach, C., & Jackson, S.E. (1981). The measurement of experienced burnout. Journal of Occupational Behavior, 2, pp. 99-113
Salanova, M. Llorens, S. y Garcia-Renedo, M. (2003). ¿Porqué se están quemando los profesores?. Prevención, Trabajo y Salud, 28, pp. 16-20.

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